Programa nº 51
Hay momentos… en los que la mente se vuelve demasiado seria. Demasiado ordenada. Demasiado segura de lo que cree saber. Las ideas se colocan en fila… como si el pensamiento tuviera que caminar siempre por el mismo camino. Pero entonces aparece algo… pequeño… casi invisible.
Un preludio.
Una música que empieza a insinuarse en el aire… y que nos recuerda que la mente también necesita respirar. Porque vivir no es sólo entender el mundo… también es imaginarlo.
Y cuando la imaginación despierta… algo dentro de nosotros se afloja. Las certezas se vuelven más ligeras, las preguntas dejan de asustarnos, los pensamientos abandonan esa rigidez con la que a veces intentamos controlar la vida.
La música tiene ese poder.
Nos invita a soltarnos por dentro. A permitir que las ideas se muevan sin miedo… que se acerquen, que se mezclen, que descubran caminos que la razón no siempre se atreve a recorrer. Quizá por eso existe la palabra danza. No sólo como un gesto del cuerpo… sino como una forma de libertad del espíritu. La danza es lo que ocurre cuando dejamos de resistirnos al movimiento de la vida… cuando la mente deja de aferrarse a lo que ya conoce… y se atreve a deslizarse hacia lo inesperado.
Y todo empieza así… con un preludio. Un instante suave… casi secreto… en el que algo dentro de nosotros empieza a abrirse. La música llega… y de pronto la mente recuerda que no ha nacido para permanecer rígida. Ha nacido para imaginar. Para sentir. Para dejarse llevar. Tal vez por eso estas aquí… escuchando. Porque cada música es una invitación. Una invitación a que, por un momento… nuestras ideas también aprendan a bailar.
Un preludio.
Una música que empieza a insinuarse en el aire… y que nos recuerda que la mente también necesita respirar. Porque vivir no es sólo entender el mundo… también es imaginarlo.
Y cuando la imaginación despierta… algo dentro de nosotros se afloja. Las certezas se vuelven más ligeras, las preguntas dejan de asustarnos, los pensamientos abandonan esa rigidez con la que a veces intentamos controlar la vida.
La música tiene ese poder.
Nos invita a soltarnos por dentro. A permitir que las ideas se muevan sin miedo… que se acerquen, que se mezclen, que descubran caminos que la razón no siempre se atreve a recorrer. Quizá por eso existe la palabra danza. No sólo como un gesto del cuerpo… sino como una forma de libertad del espíritu. La danza es lo que ocurre cuando dejamos de resistirnos al movimiento de la vida… cuando la mente deja de aferrarse a lo que ya conoce… y se atreve a deslizarse hacia lo inesperado.
Y todo empieza así… con un preludio. Un instante suave… casi secreto… en el que algo dentro de nosotros empieza a abrirse. La música llega… y de pronto la mente recuerda que no ha nacido para permanecer rígida. Ha nacido para imaginar. Para sentir. Para dejarse llevar. Tal vez por eso estas aquí… escuchando. Porque cada música es una invitación. Una invitación a que, por un momento… nuestras ideas también aprendan a bailar.
Contenido:
01 - David Lanz - Prelude To The Dance
02 - Suzanne Ciani - Eclipse
03 - Michael Jones - Water's Edge
04 - Thierry Fervant - King Arthur's Dream
05 - Don Harris - Hero's Welcome
06 - Dianne Arkenstone - Edge of the World
07 - This Beautiful World - Myristica
08 - Jose Luis Benlloch - Entre dunas
09 - Sacred River - Gandalf
10 - Yanni - Quiet Man
01 - David Lanz - Prelude To The Dance
02 - Suzanne Ciani - Eclipse
03 - Michael Jones - Water's Edge
04 - Thierry Fervant - King Arthur's Dream
05 - Don Harris - Hero's Welcome
06 - Dianne Arkenstone - Edge of the World
07 - This Beautiful World - Myristica
08 - Jose Luis Benlloch - Entre dunas
09 - Sacred River - Gandalf
10 - Yanni - Quiet Man
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