Programa nº 48
Hay símbolos que no se explican: se escuchan. El árbol de la vida es uno de ellos. No crece en los libros ni en los templos, sino en ese silencio donde el ser humano se queda a solas consigo mismo y, sin saber cómo, se hace la pregunta más antigua: qué significa estar aquí.
El árbol de la vida no es una imagen del pasado, es una forma de mirar. Sus raíces se hunden en lo que no elegimos: la memoria, la infancia, la herida. Ahí donde empieza la historia sin pedir permiso. El tronco es el presente, estrecho y frágil, por donde avanzamos sosteniendo lo que fuimos y lo que todavía no sabemos ser. Y las ramas son las decisiones: cada una abierta al cielo, cada una dejando atrás otras posibilidades.
Este árbol no promete respuestas ni finales felices. Enseña algo más callado: que vivir es permanecer. Seguir en pie incluso cuando caen las hojas, cuando el invierno desnuda las certezas y el paisaje se vuelve austero. Porque aun entonces, la vida sigue trabajando por dentro, en silencio.
Quizá por eso el árbol de la vida atraviesa culturas, mitos y religiones. Porque no habla de verdades absolutas, sino de la condición humana. Nos recuerda que crecer no es llegar, sino sostenerse. Que no hace falta entenderlo todo para seguir siendo.
Y al final, el árbol se parece a la música. Tiene ritmo en sus estaciones, silencios entre nota y nota, repeticiones que no son iguales. Como una canción honda, no explica la vida, la acompaña. Y a veces, en medio del ruido del mundo, basta con escucharla para saber que todavía estamos vivos.
El árbol de la vida no es una imagen del pasado, es una forma de mirar. Sus raíces se hunden en lo que no elegimos: la memoria, la infancia, la herida. Ahí donde empieza la historia sin pedir permiso. El tronco es el presente, estrecho y frágil, por donde avanzamos sosteniendo lo que fuimos y lo que todavía no sabemos ser. Y las ramas son las decisiones: cada una abierta al cielo, cada una dejando atrás otras posibilidades.
Este árbol no promete respuestas ni finales felices. Enseña algo más callado: que vivir es permanecer. Seguir en pie incluso cuando caen las hojas, cuando el invierno desnuda las certezas y el paisaje se vuelve austero. Porque aun entonces, la vida sigue trabajando por dentro, en silencio.
Quizá por eso el árbol de la vida atraviesa culturas, mitos y religiones. Porque no habla de verdades absolutas, sino de la condición humana. Nos recuerda que crecer no es llegar, sino sostenerse. Que no hace falta entenderlo todo para seguir siendo.
Y al final, el árbol se parece a la música. Tiene ritmo en sus estaciones, silencios entre nota y nota, repeticiones que no son iguales. Como una canción honda, no explica la vida, la acompaña. Y a veces, en medio del ruido del mundo, basta con escucharla para saber que todavía estamos vivos.
Contenido:
01 - Audiomachine - Tree of Life
02 - Andrea Vanzo - Valzer dInverno
03 - Cusco - North Pole
04 - Al Conti - The Blue Rose
05 - Lisa Lynne - Pandora´s Box
06 - Jia Peng Fang - Rainbow
07 - Kurt Bestor - Expedition
08 - Jan Uve - Human Rights
09 - Metamora - Morning Walk
10 - Tim Janis - Come Home To Me
01 - Audiomachine - Tree of Life
02 - Andrea Vanzo - Valzer dInverno
03 - Cusco - North Pole
04 - Al Conti - The Blue Rose
05 - Lisa Lynne - Pandora´s Box
06 - Jia Peng Fang - Rainbow
07 - Kurt Bestor - Expedition
08 - Jan Uve - Human Rights
09 - Metamora - Morning Walk
10 - Tim Janis - Come Home To Me
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